Dolor de espalda en la oficina: postura y hábitos simples que suman
El dolor de espalda rara vez viene de un solo mal día: se acumula con muchos días de la misma postura y sin movimiento. La buena noticia: también se desinfla con el mismo efecto acumulado de hábitos chicos y constantes.
Silla y pantalla
Sentate bien atrás, pies apoyados, rodillas a 90°. Si la silla te empuja la lumbar hacia afuera, sumá un cojín chico.
Pantalla a la altura de los ojos y a distancia de un brazo. Hombros hacia abajo, codos cerca del cuerpo.
Movete una vez por hora
Pará un minuto o dos cada 60–90 minutos. Hacé una vuelta corta, un backbend suave, rotaciones de hombros.
Una rutina sentada corta también suma: gato-vaca en la silla, inclinaciones laterales y un twist. Tres minutos alcanzan para resetear.
Cómo te ayuda Calmo
Calmo lleva el ritmo de las pausas y te ofrece rutinas rápidas amigables con la espalda cuando toca. Si necesitás, posponés el recordatorio.
Las rachas diarias hacen visible el hábito. Los datos de dolor quedan en tu dispositivo y te ayudan a ver qué está funcionando.